fuy un estúpido diciendo siempre la verdad,
y no era la verdad la que molestaba,
era, sino la falta de interés por escucharla.
cabando nuestras propias tumbas.
en un mundo demasiado cobarde,
para querer cambiar.
en un mundo por demás confundido,
donde el amor y el dolor son la misma cosa,
donde el amor y la bondad,
no son mas que palabras para marketinizar.
y justo cuando pegas la vuelta,
te das cuenta,
que con llorar no alcanza,
y justo cuando pensas en no pensar mas
caes en cuenta que siempre estamos a tiempo de cambiar,
y ya todo depende de vos y de lo que tengas para dar.

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